Antiguo Testamento: De Samuel a Malaquías
🏠 Volver a la RadioSerie: Los Portavoces de Dios • Nivel: Introductorio / Bíblico
Bienvenidos, hermanos y hermanas, estudiantes de la Palabra. Hoy comenzamos un viaje fascinante hacia el corazón de Dios revelado en el Antiguo Testamento. Vamos a iniciar un estudio breve de Los Profetas Menores, no será exegético, pero sí veremos el contexto histórico y cultural en el cual sirvieron a Dios, su vida, su mensaje y enseñanza para nuestros días mientras esperamos la pronta venida de nuestro Señor Jesucristo.
Pero antes de conocer a nuestro primer protagonista, Oseas, debemos entender el terreno que pisamos. ¿Qué es un profeta? ¿Por qué Dios los envió? Basándonos en la enseñanza conservadora y fiel a las Escrituras, vamos a definir esto con claridad.
Mucha gente cree que un profeta es como un adivino con una bola de cristal que solo habla del fin del mundo. Pero, bíblicamente, eso es incorrecto.
La palabra hebrea es Nabí, que significa "portavoz". A diferencia de los sacerdotes, que nacían en la tribu de Leví y heredaban su cargo, el profeta era llamado individualmente por Dios. Podía ser un pastor, un granjero o un príncipe. Su autoridad no venía de su apellido, sino de su llamado directo. Era un Ish Elohim, un "Varón de Dios".
Imaginen un partido de fútbol. Tienen al narrador que dice "pasa el balón, tira, gol". Pero al lado está el comentarista experto, el analista. Él explica por qué pasó eso.
Si la historia de Israel fuera ese partido, el profeta es el comentarista de Dios. Él explica los eventos históricos (una sequía, una guerra, una plaga) desde la perspectiva divina. Él le dice al pueblo: "¿Ven ese ejército asirio acercándose? No es mala suerte política; es Dios moviendo las piezas, (es Soberano), porque ustedes han abandonado el Pacto".
Esta es la función más crítica. Israel había firmado un contrato con Dios en el Monte Sinaí (Éxodo y Deuteronomio). Dios dijo: "Si me obedecen, los bendeciré; si me desobedecen, habrá maldición".
El profeta actúa como el fiscal en un juicio. Dios presenta una querella (en hebreo se llama Rib) contra su pueblo. El profeta se levanta y dice: "Ustedes han roto las cláusulas del contrato. Han adorado ídolos y oprimido al pobre. Por lo tanto, las cláusulas de castigo (juicio) se van a activar".
Así que, el profeta no era un innovador que inventaba nuevas doctrinas; era un reformador que llamaba al pueblo a volver a las Escrituras que ya tenían.
Entonces, ¿qué es la profecía?
Primero, no es éxtasis irracional. En las religiones paganas de Canaán, los profetas entraban en trances locos. El profeta bíblico, movido por el Espíritu Santo, mantenía su mente clara y su personalidad intacta.
Segundo, la profecía es predicación. De hecho, los estudiosos estiman que menos del 5% o 10% de la profecía es predictiva (hablar del futuro lejano). La gran mayoría es hablarle a la gente en su "hoy". Es confrontar el pecado actual.
Sin embargo, y aquí entra nuestra hermosa perspectiva dispensacional, cuando el profeta sí mira al futuro, ve dos cosas:
Ellos veían el "Día del Señor". Y aunque la Iglesia no existía en sus mentes, (era un misterio no revelado aún), sus promesas de restauración para Israel son literales y se cumplirán cuando Cristo regrese a reinar en Jerusalén.
📜 La línea de tiempo interactiva a continuación presenta todos los profetas en orden cronológico 📜
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